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14.4.11

Abril



Abril

Juega el viento de abril gracioso y leve
con la cortina azul de mi ventana
da todo el sol de abril sobre la ufana
niña que pide al sol que se la lleve.

En vano el sol contemplará tendidos
hacia su luz sus brazos seductores
esos brazos donde cuelgan las flores
como en las ramas cuelgan los nidos.

También el sol, también el sol amado
—y como todos los que amamos, sonriente—
puede llevar la luz sobre la frente
pero lleva la muerte en el costado.

(José Martí - Miguel Porcel)

5.4.11

Como esperando abril.

Mucho más allá de mi ventana,
las nubes de la mañana
son una flor que le ha nacido a un tren.

Un reloj se transforma en cangrejo
y la capa de un viejo
da con una tempestad de comején.

Mucho más allá de mi ventana
algodones jugaban a ser un jardín,
en espera de abril.

Luego entro, los ojos
chorreando esa luz de infinito,
y es cuando necesito
un perro, un bastón, una mano, una fe.

Y tú pasas tocando
el frío con suave silencio,
y ciego te sentencio
a que nombres todo lo que ahora no sé.

Mucho más allá de mi ventana
mi esperanza jugaba a una flor,
a un jardín,
como esperando abril.

Detengamos abril...

1.4.11

Cómo no... Machado.

Abril florecía
frente a mi ventana.
Entre los jazmines
y las rosas blancas
de un balcón florido,
vi las dos hermanas.
La menor cosía,
la mayor hilaba ...
Entre los jazmines
y las rosas blancas,
la más pequeñita,
risueña y rosada
—su aguja en el aire—,
miró a mi ventana.

La mayor seguía
silenciosa y pálida,
el huso en su rueca
que el lino enroscaba.
Abril florecía
frente a mi ventana.

Una clara tarde
la mayor lloraba,
entre los jazmines
y las rosas blancas,
y ante el blanco lino
que en su rueca hilaba.
—¿Qué tienes —le dije—
silenciosa pálida?
Señaló el vestido
que empezó la hermana.
En la negra túnica
la aguja brillaba;
sobre el velo blanco,
el dedal de plata.
Señaló a la tarde
de abril que soñaba,
mientras que se oía
tañer de campanas.
Y en la clara tarde
me enseñó sus lágrimas...
Abril florecía
frente a mi ventana.

Fue otro abril alegre
y otra tarde plácida.
El balcón florido
solitario estaba...
Ni la pequeñita
risueña y rosada,
ni la hermana triste,
silenciosa y pálida,
ni la negra túnica,
ni la toca blanca...
Tan sólo en el huso
el lino giraba
por mano invisible,
y en la oscura sala
la luna del limpio
espejo brillaba...
Entre los jazmines
y las rosas blancas
del balcón florido,
me miré en la clara
luna del espejo
que lejos soñaba...
Abril florecía
frente a mi ventana.